De lo hermoso de la mañanas
De lo bello del horizonte insondable
Del mar incansable de California
Del viento que acaricié y enjugó lágrimas
Retribuyo el último día
De abrazos fraternos y paternos
De luces alegres y constantes
De besos tiernos y labios secos
De labores y faenas cabalmente consumadas
Recuerdo el último día
De barreras y montes recorridos
De flechas y lanzas oscuras sorteadas
De dolor que carcomía aniquilado
De suspiros con substancia de delirio
Me congratulo el último día
De la fresca brizna en mi cara
De aguas frías para humedecer mi túnica
De fuentes romanas para lavar mis manos
De frutos de generosa tierra para mi alimento
Agradezco el último día
De que vaya y de que venga
De que sueñe y de que levante vuelo
De que mis voces se conviertan en balada
De que papiro diáfano yaceré el siguiente año
Me percato el último día
XXXI/XII/MMXI
X:XXIII p.m.
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lunes, 9 de enero de 2012
martes, 18 de octubre de 2011
Tarde de domingo en Ciudad de México
Afuera de mi departamento imponentes nubes grises caminan a paso lento, son sábanas sucias y arrugadas que se amontonan en la cama del viento
Adentro de mi departamento, yo acostado escribo del cielo. Discuto de esa tela externa, pues cuando de mi piel hablo, temo lo que encuentro dentro
Afuera de estas paredes adivino que hay rostros sonriendo, ruedas aburridas girando, pies que se agotan y agua hirviendo
Dentro de esta caja decido permanecer para sin cuidado acariciar mi pelo, a cada momento basta mirar afuera para comprobar que mi augurio está ocurriendo
He aprendido que es más desafiante y misterioso escarbar en la galaxia que contiene mi confinado cuerpo que en absurdos mundos callejeros, burdos y de voz con huecos
Quizás ya he recabado las semillas suficientes para cosechar campos que me den sustento, quizás los frutos están en mis hombros y en mis rodillas la raíz de mis comienzos
Bastará con salir al balcón para recoger gotas que mis poros absorban y a los deseos de mi alma pongan contentos, es momento de agradecer a las nubes que (a mi casa) trajo el viento
Adentro de mi departamento, yo acostado escribo del cielo. Discuto de esa tela externa, pues cuando de mi piel hablo, temo lo que encuentro dentro
Afuera de estas paredes adivino que hay rostros sonriendo, ruedas aburridas girando, pies que se agotan y agua hirviendo
Dentro de esta caja decido permanecer para sin cuidado acariciar mi pelo, a cada momento basta mirar afuera para comprobar que mi augurio está ocurriendo
He aprendido que es más desafiante y misterioso escarbar en la galaxia que contiene mi confinado cuerpo que en absurdos mundos callejeros, burdos y de voz con huecos
Quizás ya he recabado las semillas suficientes para cosechar campos que me den sustento, quizás los frutos están en mis hombros y en mis rodillas la raíz de mis comienzos
Bastará con salir al balcón para recoger gotas que mis poros absorban y a los deseos de mi alma pongan contentos, es momento de agradecer a las nubes que (a mi casa) trajo el viento
16/Oct/2011
Ciudad de México, 5:55 p.m.
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