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domingo, 20 de agosto de 2023

Mi lápiz amarillo

 

Amarillo por fuera se deja ver

Aunque escribe negro sobre papel

Espera el tiempo quieto y discreto

Hasta acercarme a él

 

La ocupación de los días tiene lugar

Horas de rutina en noches sin recreación

El sol se oculta y vuelvo a dormir

Las huellas asiduas no se han de escribir

 

Suspicaz la tinta aguarda paciente

Ha aprendido a desconfiar

De afectos que no sean ciertos

En libretas no se han de perpetuar

 

Hasta que una tarde tibia la sangre se enciende

Y el cuerpo se aviva dando señal

Indicación recibo de una memoria iracunda

Ostentando sucesos que se han de dibujar

 

Despabílate, oh lápiz Stabilo

Es tiempo de volverte ser vivo

A pincelar no te has de rehusar

En máquina dirigente mudarás

 

Vestigios de recientes amores delinea

Descarga las lágrimas del rostro mío

Vierte en papel rastros de besos recibidos 

Empieza a trazar mis historias, lápiz amarillo 



sábado, 9 de julio de 2016

Mi nombre

Mi nombre no dice nada
Ni siquiera habla
Aparece cuando le llaman
Para transpirar como agua

Aún cuando le leo
Tintinea como balada
Aburrido de la misma rima
Que en mi tumba resonara

El mayor tiempo no existe
Deambula devoto fantasma
Viaja lejos del alma
Ronda las andanzas de una caja

Nadie le pregunta
Adonde está su casa
Poco ánimo le espera
Continuar mudanza vaga

¡Ay que se encuentre un espejo!
Al rozar pared profana 
Grita con espanto
Para refugiarse en mi cara

Codicia tiene del infante
Que ascenderá la mirada
No envejecer le duele
Ni le han de crecer los huesos

Una rara vez en calma
Descansa, calla
Ni siquiera habla
Mi nombre no dice nada



lunes, 23 de julio de 2012

El adulto


Me he hecho el adulto
para creer que ya no tengo miedo
para de tonto esconderme en una casita de bajo rédito

Me he hecho el adulto
para pensar que mis padres empiezan a estar viejos
para de tonto enseñar el mundo a los pequeños

Me he hecho el adulto
porque no puedo detener el tiempo
aprovechando los años he desperdiciado mis sueños

Me he hecho el adulto
para ocultar que de vez cuando quiero un beso
de mi madre cuando me vestía para salir al viento

Me he hecho el adulto
para quemar juguetes de viento
para pretender construir aquellos de carne y hueso

Me he hecho el adulto
sin saber que no existe el tiempo
veo que de niño nací y de niño me voy muriendo


viernes, 22 de junio de 2012

La mayor bendición del amor



 Del  Amor

Qué bendición
que no tiene cuerpo, para que nunca muera
Qué regocijo
que no tenga medida para que siempre quepa
Qué alegría
que no tiene color para que nunca se borre
Qué honra
que no tenga piel para que nunca envejezca
Qué acierto
que no tiene tiempo para que nunca termine
Qué maravilla
que no tenga sabor para que nunca harte
Qué complacencia
que no tenga temperatura para que nunca se evapore
Qué cordura
que no tiene voz para que nunca calle


Aún la mayor
Bendición
Regocijo
Alegría
Honra
Acierto
Maravilla
Es que tenga tu nombre para que siempre lo llame
Y si el mar me ahoga y si el aire nos separa
Y si antes pierdo todos, todos los sentidos que Dios me ha dado
Qué bendición
que viva en mi alma que nunca acaba 

D.C.

viernes, 8 de abril de 2011

LA RECÁMARA

Retardo mi aliento exhausto en este espacio
Para dejar que el aire ventile mis entrañas
Deshebro en este cuarto entre mis manos el tiempo
Para descubrir que cuando duermo soy perpetuo

Radiaciones incitan la mirada a labor de trasiego
Y en la oscuridad cortinas guardianas se rinden sin miedo
Perfumes de supervivencia y frutas trenzan destellos
Me acuerdo de hace miles de días y aturdo el pecho

En esta morada pinto mi piel y nudos ordeno
Los colores corren sus tintas que deprecian mi cuerpo
Mis pies a lastre carcomido por mi andar quedan sujetos
Voces estridentes fastidian mi engranaje ciertamente lento

En esta piedra del sueño y fantasía me recojo
Refugio donde mi alma platica de la mano con mi cuerpo
Lo que no hago con los pies sobre el suelo
Afablemente lo ejecuto con los pies al vuelo

Aquí aguzo la mirada hacia fachadas que recolecto
Aquí las sábanas acarician mis francas pieles
Aquí me escucho gritar para callar mi miedo
Aquí ataviadas mis piernas deciden yacer riendo
Aquí me encuentro pequeño ante la dilatación de mi universo
Aquí donde más tiempo miro al cielo

Incluso sospecho que solamente aquí soy yo
Impulsivo
Despojado
Perturbable
Adormecido
Horizontal
Incluso sospecho aquí, que no me conozco

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ilustración del tiempo

Más de una vez en mi mente se ha germinado la semilla ¿Qué es el tiempo?. Aparece sin color alguno, aunque en ocasiones, por capricho, decido proveerle color de maíz mojado a punto de convertirse en nixtamal. La pepita posa en tierra fértil, pues la humedad de mis curiosidades sigilosamente se acerca formándole grietas por donde la calan reciamente, apuntando que aquello es una invención del hombre, que ha sido la pura necesidad de entendernos en el espacio.

Es cuando la semilla luce otra tonalidad, es cuando parece que de ella brotará una pequeña rama de sabiduría-linaje que explique a mi rústico y escaso entendimiento si el tiempo en verdad existe.

Cuando veo el sol salir, la gente lo llama inicio de día e incluso da risa que haya nombre para lo que lo antecede, la invocada madrugada. Se dice día porque hay luz solar, se dice que en ese lapso los objetos son más claros y que en él la gente realiza la mayoría de sus labores, que cuando hay sol la gente es que vive, y cuando ese foco se aleja para alumbrar las olas del pacífico, los de este continente dormimos y que esa duración es para soñar. Como si no soñáramos con los ojos bien abiertos cuando el astro se combustiona por arriba de nuestras cabezas.

En una mesa existen granos de arena que cuadriculan las esperas, que determinan si tardaste mucho o poco para sentarte enfrente, y de día, mirarme a los ojos.

En la propia mano de mi padre viran trazos que le dictan saber que el momento ha llegado para salir de casa e iniciar una visita de ministerios. Aquellos trazos como parásitos bastardos de la madre que los acoge han adoptado el título de manecillas.

En lo alto de la pared primera de esa blanca habitación cuelgan las papeletas que gritan que ya deben llegar los días lluviosos y que pronto las puertas de una casona escolar serán abiertas para ir a sentarse a escuchar voces algo expertas.

En la piel sobre la mejilla se dibuja que los soles han descansado y que las luces artificiales han pernoctado.

La semilla empieza a germinar y me deja ver que la respuesta es el viento que danza y en su vaivén arrastra Ilusiones, que despeina y revuelca los pétalos de los delirios, es la corriente que gira sin caducidad por destino, espera nada porque no conoce plazos. Mi mente (o quizás la semilla) cede porque se sabe incompleta, porque se mira con sus propios ojos la espalda de sí misma y se sabe imperfecta, porque semejante se ha llamado mente, porque es necia y en su terquedad encuentra que respirará sólo un lapso en las entrañas del viento al que jactanciosamente ha designado tiempo.

*Cuando: Adverbio que señala un punto en el tiempo. Tengo que deshacerme de él.