lunes, 30 de mayo de 2011

mañana

Magnana
ma ñana
man i ana
ña na ma

M. a. ñ. a. n. a.
Na ña ma
ma ni ana
ma ña na

Mania na
maña na
maniana
mñn aaa

¿Cómo será escrito?

.

martes, 17 de mayo de 2011

Cuando Mañana

Me pregunto si mañana un luminoso rayo de sol quemará la frágil piel de mi izquierdo brazo y me ardiera tanto como escena similar veraniega he experimentado, que en mi mente fantasiosamente repito en cotidiano.

Me pregunto si el mañana vendrá después de que el sol se oculte, después de oscura y silenciosa noche. Me pregunto si mañana tiene que ocurrir mañana. Me pregunto si la fotografía adelantada de una sonrisa limpia no puede ocurrir antes de mañana. Le pregunto al mañana qué si cuando él venga la sonrisa se desdibujara en el papel impreso o qué si aquel que facilitó el gesto decide cerrar los labios; entonces la risita hoy ocurrida recordaré mañana.

Me pregunto si mañana veré el mañana. Porque seguro habrá mañana pero quizás yo no en él. Quizás mis ojos no miren y juzguen el mañana. Quizás mis manos no toquen los troncos de los árboles que nacerán en el siguiente día, ni las hojas de este otro árbol que vive y miro hoy. Quizás mañana no tenga la shncrutranavra* que me provoca el olor de lluvia, que me ocasiona el piso mojado que ahora mojas mis piernas y parte de mi espalda.

Me pregunto tantas cosas de la cara del mañana, porque tal vez me da miedo verle los ojos al hoy. Estoy aterrado de verme de pie en la estampa en movimiento de este instante. Tiemblo ante los abrazos vestidos de incertidumbre, cuando ya mis manos en ese nanosegundo acarician los favores del mañana.

Mañana: Suelta mi brazo, permite que dance este baile, que gire incesantemente sin saber ni pretender saber si armoniosamente lo hago. Deja de extenderme la mano para invitarme a bailar una pieza incierta. En este salón seguirás danzando y si en un giro rozo tu mano es porque la melodía ensamblada de un recuerdo y un sueño ya haya iniciado.

*Lo más cercano en español es: Júbilo

miércoles, 4 de mayo de 2011

Entrevista a mi padre

Cuarenta kilómetros por hora y el viaje inicia sobre un camino húmedo, inicia debajo de los rayos de un sol de abril, aquel que quema mis brazos que se plantan rígidos al volante. Esta marcha ha roto los estándares de disfrute que me he impuesto para mis recorridos por carretera, los he quebrado involuntariamente y no he podido hacer algo ni con las manos ni con la boca abierta para detenerlo.

Sesenta y cinco kilómetros por hora y mi copiloto posa a mi lado, es mi padre que ha decidido acompañarme, ha decidido hacer parte de su recorrido a mi lado. Por ello no podré escuchar la música que más me gusta al volumen exacto que disfruto para el inicio de una canción, para el de un insípido coro, o el estruendo para la frase en portugués que entiendo a medias, pero que convierto a mi antojo.

Ante las condiciones de un probable allanamiento, decido mirar a mi acompañante, echar un vistazo de reojo y descubro que tiene los brazos perfectos; noventa kilómetros por hora; los brazos idóneos para el abrazo más franco que pueda recibir, tiene la mirada dotada para cuidarme y tiene las palabras precisas para contarme la historia más interesante que pueda escuchar.

Le miro de reojo y empieza a despertar en mí un deseo de interrogarle, de extraerle sus conocimientos, ideas, puntos de vista, experiencias; ciento treinta kilómetros por hora; y si me animo y me lo permito, hurgar en su corazón de 59 años… se aviva dentro de mí el deseo de conseguir eso de él.

Me cuenta que vivió en la misma ciudad que yo, giramos una curva; noventa y cinco kilómetros por hora; me dice que su hermano menor era un poco más aventurado que él, vamos pasando una fábrica de automóviles alemana; me confiesa que sufría de condiciones precarias cuando iba a la primaria, sin decirlo, sé que sus brazos han hecho todo para que yo evite esa aspereza; un enfrenón; además el color y las huellas de sus manos lo van gritado; ciento cuatro kilómetros por hora; me cuenta que conoció una chica, una que me ha regalado su sonrisa y empieza a proveerme una a una las pecas de sus brazos.

Me cuenta y yo le escucho. Ya no es necesario hacer cuestionamientos, sus palabras fluyen dejando ver puntos de vista similares entre nosotros; ciento veinte kilómetros por hora, quizás el pequeño molde va al volante y a su lado el del pastel más grande; por fin he entendido el acomodo de los moldes en la pastelería, el pequeño se guarda en su molde papá, cuando tiene miedo.

Me he montado la escena perfecta para una entrevista, sentados lado a lado, hombro a hombro; ciento quince kilómetros por hora; y sin vernos a los ojos , identifico esos brazos, esos bastidores con la forma perfecta de mi espalda, más grandes que mi cuerpo completo cuando había vivido sólo un día.

Hoy mi entrevistado resolvió acompañarme 300 kilómetros de una carretera peligrosa, pero un día atrás, ha decidido ir a mi lado por 28 años y sé que sentado, parado, cansado, con frío, lastimado y enfermo siempre estará a mi lado.

Copiloto: Cada vez que te vea, empieza a hablar y cuéntame todo lo que quiero oír.

viernes, 8 de abril de 2011

LA RECÁMARA

Retardo mi aliento exhausto en este espacio
Para dejar que el aire ventile mis entrañas
Deshebro en este cuarto entre mis manos el tiempo
Para descubrir que cuando duermo soy perpetuo

Radiaciones incitan la mirada a labor de trasiego
Y en la oscuridad cortinas guardianas se rinden sin miedo
Perfumes de supervivencia y frutas trenzan destellos
Me acuerdo de hace miles de días y aturdo el pecho

En esta morada pinto mi piel y nudos ordeno
Los colores corren sus tintas que deprecian mi cuerpo
Mis pies a lastre carcomido por mi andar quedan sujetos
Voces estridentes fastidian mi engranaje ciertamente lento

En esta piedra del sueño y fantasía me recojo
Refugio donde mi alma platica de la mano con mi cuerpo
Lo que no hago con los pies sobre el suelo
Afablemente lo ejecuto con los pies al vuelo

Aquí aguzo la mirada hacia fachadas que recolecto
Aquí las sábanas acarician mis francas pieles
Aquí me escucho gritar para callar mi miedo
Aquí ataviadas mis piernas deciden yacer riendo
Aquí me encuentro pequeño ante la dilatación de mi universo
Aquí donde más tiempo miro al cielo

Incluso sospecho que solamente aquí soy yo
Impulsivo
Despojado
Perturbable
Adormecido
Horizontal
Incluso sospecho aquí, que no me conozco

jueves, 31 de marzo de 2011

DESIERTO

He aprendido a estimar su belleza
Sus arenas finas y brillantes han sido cálidas
En sus montículos se deja ver su sonrisa
En las cuevas de la planicie el claro de su mirada

No he encontrado un rincón de asperezas
Sobre sus campos vuelan las aves ligeras
El aire acaricia sus exuberantes mejillas rojas
En la llanura de su pecho se antoja pasar las horas

Bajo rayos de sol habla contento
Bajo las nubes nocturnas descansa en silencio
Las cicatrices de huellas borra arrogante
Debajo de su piel cobija bellos insectos

Admiré tantos años los verdes de infancia
Que creía horrendos los espacios de Arabia
He girado los mapas a cortas y largas distancias
He hallado los polvos más bellos y suaves en casa

Bailo y agito las arenas de esta cúspide encantada
Bailo, ciertas me impregnan y otras vuelan tiernas
Bailo y el sol me regala una sombra gemela
Bailo en el desierto, entonces mi alma aletea

martes, 22 de marzo de 2011

El ratón y el gato

Por su propio bien, el ratón
Debería dejar de comer queso blanco y añejo
Por el bien de su intestino comer lechuga asiática
Por el bienestar de su pancita, gomitas de azúcar caribeña
Para lucir elegante un frac de lino nuevo
Por su propio bien, no caminar tras la cola del gato

Por su propio bien, el gato
Debería no dejar comida regada en el patio
Por el bien de sus bigotes, ser leal y honesto
Por el bienestar de su sueño comer maíz molido
Para conseguir ser bello, bañarse en arena a diario
Por su propio bien, no patear cuando duerme el ratón

Por su propio bien, el ratón, debería saber que hay más animales en la casa
Por su propio bien, el gato, debería retozar como par con el ratón lindante
El ratón no ha aprendido a producir su propio alimento
Y añora ser gato alto y de piernas largas, aunque odiado por el resto
El gato se siente el rey de la casa y a todo lo que ensucia y desordena
Invita al ratón a que lo limpie y al final le avienta sobras de alimento

El gato revisa a cada ratón para entrar a su estancia
Maullando, le cuestiona hasta cuantos pelos tiene, le toma foto
Y si quiere, lo deja pasar
El ratón le deja la puerta abierta, a veces ni se entera cuando entra
Nadie sabe lo que el gato mete a la recámara del ratón, quizás veneno
Adentro de boronas con saborizante artificial de queso

El ratón debería leer biografías de roedores célebres
El gato, ver documentales de felinos rapaces y felices

Ratón:
De que el gato te haga daño no te quejes
Ayer crucé tu puerta y estabas dormido
Acaso algún día despiertes

sábado, 26 de febrero de 2011

Mientras el destino

Esta calle no tiene final evidente
Los nombres de las mujeres terminan suave
Los cabellos de mi abuelo crecerán lento
Mientras dudo si las olas se acercan a mis pies o se alejan de miedo

Este durazno vacila el esmalte de su atuendo
Los ojos de la muñeca recuerdan para atrás
La mente esboza proyecciones efímeras
Mientras verbalizo lo que pienso y el dibujo se convierte eco

Esta nube viaja torpe al compás de anónimo viento
Los abrazos se dan a acreditados individuos
La mano y la mirada a quien suspiro
Mientras las ruedas giran y a Montevideo me separo y acerco

Esta carta blanca se escribe diciendo
La montaña es clara y el cielo negro
El calor invade cuerpos y el frío penetra huesos
Mientras borro lo que he escrito inmaculadamente lerdo

Sobre la mesa hay un mañana dibujado
La tinta la he reunido de cuantiosos ayeres
El papel es pétalo de cebolla tierna en llantos olvidados
La mirada pincela la vereda. Mientras el destino