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domingo, 6 de abril de 2025

Un hombre de color

  

Hoy me detuve ante el espejo de la casa mía

Miré con atención y hallé a un hombre de color 

 

Encontré líneas frenéticas revueltas en mi pelo 

Abajo unos labios ansiosos y rojos de deseo

Que se encienden más cuando pienso en vos

 

Descubrí una mirada viva que brillaba 

Llena de contener aguas dulces y verdosas 

Perpetuando de tus ojos aquella iluminación  

 

Aparecieron las horas propiedad de las noches

Que hicimos largas entre almohadas con olor 

Y avisté el refugio que nos arropó en su calor 

 

Mis manos buscaron enlazarse a una figura humana 

Como buscando las piernas tiernas tuyas 

Solo lograron agitarse sin rumbo ni control 

 

En los tonos de mi lengua no quise reparar 

No fuera que viera destellos cegadores

Provenientes de la sangre que conserva vivo al corazón 

 

Noté desbordándose una silueta bulliciosa

Sin piel, dejando ver recónditos ardores

Aun sin apagarse del último encuentro de los dos 

 

Al regresar de caminar las calles atestadas 

De la ciudad que habito

Me detengo ante el gran espejo de la casa

 

Un hombre de color es lo que busco 

Porque eso es lo que soy

Un hombre de color es lo que hallo

Porque eso soy con vos 


miércoles, 30 de diciembre de 2020

El sueño de Jessica



Algunas veces pierde el control

No encuentra un lugar donde estar

Otras sonríe a todos  y encanta al mirar 

Parece andar en un sitio donde no existe reloj

 

Todo empezó este septiembre 

Es decir apenas ayer 

No supo qué hacer con ser mujer

Se confundieron las venas de su interior 

 

Sus manos tocan el cielo y el odio 

Su cabeza vuela sin parar

A un rumbo que no tiene terminal 

No sabe si algún día volverá

A estar en un sitio terrenal 

Donde mire un espejo sin gritar 

 

Jessica se acuesta todas las noches pensando en alguien más 

En alguien más que la toca una y otra vez

De nuevo sentir pasmoso placer 

Jessica sueña que ya no existe más él

Le besa, le sonríe, le atiende, lo intenta amar 

Cada día se hunde más en un sueño sin final   

 

Una estupidez la terapia intentar 

Dos desconocidos ofendieron sus años atrás

Fueron caníbales comiendo sus almas  

Vomitaron furor en el intento de hablar 

 

Todo empezó este septiembre 

Es decir apenas ayer

Una vez vivieron eficazmente juntos

Hoy desprecia el tiempo de hogar

 

Las paredes se elevan sin parar

No ruedan sus lágrimas se evaporaron ya

Sentada tropieza con su propia aflicción 

Ultrajada al momento de respirar 

De rodillas suplica escapar al cielo 

Recuerda voces de una fábula real

 

Jessica se acuesta todas las noches pensando en alguien más

Que la lleva a conocer una estrella en el mar

Cuando toca su piel se inunda toda de paz

Jessica sueña todas las noches que ya no existe más él 

En lo profundo se hunde perverso y sombrío

Después de las sombras nunca le vuelve a ver 

 

Jessica sueña todas las noches con él

En un nuevo cosmos sitiado de erotismo y placer

Tendida desde su centro resucita a la mujer 

Jessica recorre las sábanas de su piel pensando en él

Unidos remontan a la cúspide del encuentro original

Despierta y sueña que quizás esto un día se acabe 

 

                                                        Autor: Mi mundo… Shuyi Li



viernes, 10 de mayo de 2013

Piel rosada


Que fulguras bella había escuchado
La mayor de todas sin dudar
De tus pieles rosadas y tersas
Ayer a recorrerlas fui invitado

De lejos situé en ti mis ojos
Gastándose los años han quedado
Aún pasando cerca de tus brazos
Resolvía no llegar a tocarlos

Quizás saberte hermosa y tierna
Mis temores había ensanchado
La mirada mía bajaba cohibida
Sin desafiar tu fastuoso rostro

Figura de mujer orgullosa y sobria
Se murmura de ti en todos los barrios
A pocos has tendido las manos
A muchos preferiste ignorarlos

Te recatas con vestidos astrales
Para arropar anhelados secretos
Tú mejor que nadie conoce tus costes
Ninguno ha conseguido descifrarlos

Pómulos de piel celeste ostentas
Labios rojizos que atormentan
A los escasos que contemplar toleras
Para elogiarte, joya nunca en venta

Cuántas rosas habrán quedado muertas
Para cubrir tus murallas de ornamentos
No has olvidado quemar las espinas
Para dejar suaves al caminante las banquetas

Cuántos salmones habrás engañado en la rivera
Para hilvanar tus vestidos, lisonjera
Habrán quedádose desnudos y horrendos
Para hacer lucir por siglos Zacatecas

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los dementes


Juguemos a ser cuerdos
Y soltarnos de las manos
Juguemos a ser cuerdos
Y llorar las noches largas

Juguemos a ser cuerdos
Y renunciar a ver ojos serenos
Juguemos a ser cuerdos
Y jugar a los humanos ciegos

Juguemos a ser cuerdos
Y cumplir reglas desquiciadas
Juguemos a ser cuerdos
E impedirnos besos delicados

Juguemos a ser cuerdos
Para que no nos saquen del juego
Juguemos a ser cuerdos
Y no caminar juntos de la mano

Juguemos a ser cuerdos
Para no aceptar nuestra locura
Juguemos a ser cuerdos
Para morirnos en la vida simulada



jueves, 23 de febrero de 2012

alameda central

Hoy en la alameda central vi una pareja que se separaba. Levantándose del pasto se distanciaron sin verse a los ojos. Ambos abrian un abismo que quizás nunca destruyan. Ella caminó hacia Av. Juárez, él continuó caminando la alameda. Ella intentaba despojarse del recuerdo del rostro de su amado. Él aún sentía el calor de las manos suaves. Ella llorará por la noche. Él se la llevó entre sus brazos. Él finalmente volteó a buscarla después de 200 metros, pero el cuerpo de ella ya estaba oculto tras los puestos. Ellos se aman. Y ellos han abierto un abismo que les aterra, que los hizo levantarse del pasto.

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL POEMA POR ESCRIBIR

18-12-2011
9:00 p.m.

Guardé una flor entre mis cuadernos. La sustraje de terrenos lejanos. La escogí para mí, para palpar sus colores con mis manos. Esta noche con ganas de escribirte, busco entre las cuadrículas una hoja en blanco. Que los pétalos se han separado descubro. Quizás reservan para nuestra historia, múltiples espacios.

Días atrás, el hecho relatado. Al presente, mis pensamientos están de ti inundados. Caminas en ellos y mientras te observo, melodía florece en automático. Será que ya te quiero, ni siquiera lo he pensado. Recuerdo la tarde cuando mis oídos lo escucharon de tus labios secos y semilla no fue sembrada, germinó en poema anhelado.

Mis ojos te miran y no estás a mi lado. Mi piel te siente y ya estás sobre el océano. En tierra firme mis pasos prolongarán sus jornadas. Tus andanzas llegarán a Tierra Santa desde el mar salado. Donde tus manos acariciarán mi rostro a pesar de la distancia, que fenece cuando mi alma abraza la tuya en tormenta quieta y sueño vivido encantado.

De noche consigo tu calor y pido al sol que no aparezca, que no ocasione ruido que me despierte y no te encuentre a mi lado. En la oscuridad te veo y en la mañana me tomo de tu mano. El cielo ha iluminado nuestras calles para juntos caminar acompasados. El mismo café caliente me grita que me deleite con tu belleza que el Autor te ha obsequiado.

Hoy repaso tu piel que me ha revelado resquicios que me invitan a acercar las manos. A escribir con mis dedos sobre ella la historia de dos en un aliento fusionados.

Guardé una flor entre mis cuadernos para apartar una hoja en blanco. Para escribir nuestra vida en múltiples capítulos por cada pétalo encontrado. De cuando estás lejos y de cuando estás cerca, siempre a mi lado.

jueves, 30 de junio de 2011

Por si no te vuelvo a ver

Te escribo estas letras durante una noche clara
Para decirte que mis ojos aún te miran
Para decirte que algunos días te me olvidas
Te escribo estas letras en una mañana llana

Te escribo estas letras sin color ni juicio
Porque negar que me tientas me quita un respiro
Porque negar que me tientas me mantiene vivo
Te escribo estas letras con matiz y ritmo

Te escribo estas letras con sonrisa en las manos
Será que mi piel guarda tus tiernos recorridos
Será que mi piel guarda dos golpes hendidos
Te escribo estas letras para no gritar de alivio

Te escribo estas letras sin solicitar al destino
Por si no te vuelvo a ver en mis años
Por si no te vuelvo a ver en el camino
Te escribo estas letras de un amor perdido

martes, 28 de junio de 2011

Uno de los dos miente

En una lejana y hermosa villa famosa por ser enorme y tener muchos pobladores, hay un misterio por resolverse. A este lugar llegan y salen miles de personas montadas en gigantescas aves todos los días. La villa está llena de casas muy altas, hechas de ladrillos rojos y grises que impactan a los visitantes por estar amontonadas cerca del río.

En la vereda 45 West hay una elegante posada de ladrillo gris arena a la que ha llegado un viajero llamado Dominico. El huésped luce como un hombre refinado e inteligente. Por su acento, parece venir de uno de esos países donde abunda el arte, la exquisitez y donde hace cientos de años vivieron magníficos reyes.

Cierta mañana, en esta posada que ofrece confort, sofisticación y una excelente ubicación a la mitad de la villa, ha ocurrido una tragedia cuya verdad solo conocen dos individuos: el distinguido visitante y la mujer que lava los tapetes.

A pesar de que ella todos los días limpia esmeradamente tapetes y otros lienzos del lujoso mesón, es conocida por tener unas bellas y delicadas manos color oscuro. Pero al amanecer de aquel día uno de sus admirados miembros ha sufrido un grave daño, la joven de 32 años rápidamente ha revelado que ha sido lesionada, que ha sido ultrajada ferozmente. El secreto está en saber si Dominico por perversidad, ha golpeado la puerta de su habitación para lastimar y herir a la mujer que proviene de una aldea aislada llamada Guinea, o ella, intencionalmente se ha lastimado sus antes intachables manos mientras hacía otras tareas y con maldad y ventaja, ha querido culpar al viajero.

La única verdad es que alguien miente. La disputa y el enigma se podrían solucionar si uno de los dos sujetos pudiera reconocer su falla y culpabilidad; pero uno de ellos, desde su soberbia, no lo declarará.

A la vieja ama de llaves de la posada, este misterio le recuerda cuando hace años, dos pequeños que sentados a la mesa comían acompañados de sus padres, tiraron el hermoso y más lujoso jarrón que la casona haya poseído. Aquella ocasión, el niño mayor apresuradamente habló para culpar a su hermano del accidente, pero la rubia criaturita con una cara de inocencia no tardó en regresar la acusación con su pequeñito índice. El jarrón, que cayó quebrándose en miles de trozos al suelo, nunca se supo quién de los hermanos lo tiró.

Dos misterios no se han podido resolver. La verdad no ha llegado a destellar porque alguien, una persona, ha mentido en la Posada Sofitel dos veces.



martes, 17 de mayo de 2011

Cuando Mañana

Me pregunto si mañana un luminoso rayo de sol quemará la frágil piel de mi izquierdo brazo y me ardiera tanto como escena similar veraniega he experimentado, que en mi mente fantasiosamente repito en cotidiano.

Me pregunto si el mañana vendrá después de que el sol se oculte, después de oscura y silenciosa noche. Me pregunto si mañana tiene que ocurrir mañana. Me pregunto si la fotografía adelantada de una sonrisa limpia no puede ocurrir antes de mañana. Le pregunto al mañana qué si cuando él venga la sonrisa se desdibujara en el papel impreso o qué si aquel que facilitó el gesto decide cerrar los labios; entonces la risita hoy ocurrida recordaré mañana.

Me pregunto si mañana veré el mañana. Porque seguro habrá mañana pero quizás yo no en él. Quizás mis ojos no miren y juzguen el mañana. Quizás mis manos no toquen los troncos de los árboles que nacerán en el siguiente día, ni las hojas de este otro árbol que vive y miro hoy. Quizás mañana no tenga la shncrutranavra* que me provoca el olor de lluvia, que me ocasiona el piso mojado que ahora mojas mis piernas y parte de mi espalda.

Me pregunto tantas cosas de la cara del mañana, porque tal vez me da miedo verle los ojos al hoy. Estoy aterrado de verme de pie en la estampa en movimiento de este instante. Tiemblo ante los abrazos vestidos de incertidumbre, cuando ya mis manos en ese nanosegundo acarician los favores del mañana.

Mañana: Suelta mi brazo, permite que dance este baile, que gire incesantemente sin saber ni pretender saber si armoniosamente lo hago. Deja de extenderme la mano para invitarme a bailar una pieza incierta. En este salón seguirás danzando y si en un giro rozo tu mano es porque la melodía ensamblada de un recuerdo y un sueño ya haya iniciado.

*Lo más cercano en español es: Júbilo

sábado, 26 de febrero de 2011

Mientras el destino

Esta calle no tiene final evidente
Los nombres de las mujeres terminan suave
Los cabellos de mi abuelo crecerán lento
Mientras dudo si las olas se acercan a mis pies o se alejan de miedo

Este durazno vacila el esmalte de su atuendo
Los ojos de la muñeca recuerdan para atrás
La mente esboza proyecciones efímeras
Mientras verbalizo lo que pienso y el dibujo se convierte eco

Esta nube viaja torpe al compás de anónimo viento
Los abrazos se dan a acreditados individuos
La mano y la mirada a quien suspiro
Mientras las ruedas giran y a Montevideo me separo y acerco

Esta carta blanca se escribe diciendo
La montaña es clara y el cielo negro
El calor invade cuerpos y el frío penetra huesos
Mientras borro lo que he escrito inmaculadamente lerdo

Sobre la mesa hay un mañana dibujado
La tinta la he reunido de cuantiosos ayeres
El papel es pétalo de cebolla tierna en llantos olvidados
La mirada pincela la vereda. Mientras el destino

jueves, 30 de septiembre de 2010

La leyenda de los 202 millones de ojos

Desde pequeño he creído que nadie más puede ver del mismo color como yo miro lo que existe. Que nadie más puede asimilar el mismo verde cuando veo las hojas de la menta, que sí dos decimos ¿Te has fijado: es verde el pasto? Seguro que mi verde es un poco más claro que el morado con el que el otro identifica el interior jugoso de una ciruela, pero ambos le hemos puesto cinco letras que lo llaman como verde.

ay un tono que veo adentro de mis ojos, pues cuando lo busco en el exterior se desvanece y con las líneas del sol se oculta. Me gusta, es blanco. Desconozco si como el que ven los demás, pero revelo que es mi predilecto. Certifico que lo que se pinta con su color escasamente es desvirtuado. Tal vez por eso es difícil verlo en las calles, porque lo transpiro y por las noches me toma de la mano, abre la puerta de mi almohada y con ternura me guía a los pasadizos del mundo real.

Mi rojo no es el rojo de la sangre que se derrama del dedo rajado por un cuchillo con poco filo cuando han rebanado un jitomate en una cocina comúnmente sucia. Rojo me suena a peste, me huele a cansancio y me sabe a muerte. Si va acompañado de gotas de lluvia, entonces es más oloroso, pues se desparrama por las venas de esta ciudad, la oxida y la vuelve más gris (afligida). Rojo revolotea y se ve entre los efectos sensoriales que brotan más allá de la piel, provenientes desde mis entrañas.

Hay tres colores que se soldaron, hay tres espectros unidos con costuras hechas por la luna. Son tres, hechos uno. Es uno conformado por tres. Mis dos y más de doscientos millones de ojos dicen que les pertenecen, que en ellos está escrita la historia de la tierra que pisamos y trasquilamos a diario.

Nadie vera igual cada uno de estos colores, ni mucho menos la alianza. Mi verde, mi blanco y mi rojo son de matiz vivo. Los impregno de vida con acuarelas hechas de plumas multicolores de pájaros mayas. Quizá el blanco es mi favorito porque en él posa un ave. Pues ni mis dos ojos ven igual los colores y es en el blanco que ha quedado en medio, donde se unen mis miradas y donde se toman de las manos mis ambos ojos. Ahora les pido a ellos que también miren el azul del cielo. Que creen un aroma de las nubes altas que están sobre nosotros. Estoy de pie en la tierra, pero pocas veces levanto mi cabeza para elevar mi mirada. Ese es el límite del lienzo, que con más de doscientos dos millones de manos se puede pintar del color sueños.