jueves, 22 de febrero de 2018

Los brillos de Guanajuato




Un buen diamante tiene la propiedad de reflejar la luz. Y en cada una de sus facetas irradia belleza. Su nobleza está en concentrar tanto brillo en un pequeño trozo. Y es cada uno de sus destellos que lo hacen invaluable.    

Partiendo de ahí, la ciudad de Guanajuato aparece como un precioso diamante. Un pequeño espacio que además de su belleza arquitectónica posee tanto esplendor en cada una de sus calles, historias y tradiciones. Una joya de trascendencia histórica para todo el país que ostenta una oferta cultural de primer orden.  

Con la mejor de las suertes logré apreciar algunas de las principales cualidades de esta joya en mi reciente visita: toparme con un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato. Más cuando se trata del concierto inaugural de la Primera Temporada 2018 en el emblemático Teatro Juárez. Al mismo tiempo, deleitarse con la participación de Karen Su en el primer violín aumentó el valor de la experiencia.

Y así como un día te acercas a una joya con cierta vacilación y el encanto de la pieza te cautiva poco a poco, así fui seducido por Guanajuato. Trasladarse entre las calles subterráneas es una experiencia urbana única en este país. Comprar artesanías, dulces, especias o incluso alguna planta endémica en el interior del imponente Mercado Hidalgo deshará cualquier buena experiencia de un cotidiano recorrido. Si nunca lo has visitado, el Museo de las Momias te encerrará en una atmósfera de misterio.

Parte central de la historia nacional se cuenta desde la explanada de la Alhóndiga de Granaditas. Y sin duda, esta ciudad es una de las más románticas y llena de fábulas que encantan y se cuentan en la escalinata de su Universidad y durante las jocosas callejoneadas al mando de estudiantinas cuyo destino final siempre es el Callejón del beso.

Es justo reconocer que esta joya se ha engalanado con una infraestructura turística que ofrece hoteles y restaurantes de alta calidad. Museos, galerías de arte, galerías de artesanías, cafés y múltiples espacios de riqueza cultural son parte de su brillo actual. Las nuevas terrazas de los hoteles agracian aún más la belleza de la ciudad, y ya sea de día o de noche, resulta un placer disfrutar de sus destellos.    


Las cualidades que reúne Guanajuato la convierten en una preciada joya nacional. Llegar a ella requiere tan solo tres horas desde la Ciudad de México. Así que una inversión tan corta y sencilla no puede ser más redituable para alcanzar una joya que por el lado que se le mire solo irradia brillos.

martes, 26 de diciembre de 2017

Un hombre y una mujer blancos



Un hombre blanco de unos sesenta años batallaba para utilizar la máquina que cobra el estacionamiento público.  
Una mujer blanca de unos treinta años baja de una camioneta negra hasta que alguien  le abre la puerta. 

El hombre blanco parecía esforzarse por saber cómo introducir las placas de su auto en la máquina.
La mujer blanca con lentes oscuros parece querer cubrirse del sol y de la mirada de los demás.

El hombre blanco pide ayuda a un joven de la fila que él mismo ha ocasionado debido a su tardanza.
La mujer blanca avanza mientras otros dos autos negros se estacionan justo detrás de la camioneta.

El hombre blanco viste unas bermudas azules, zapatos de vestir y una playera tipo polo.
La mujer blanca viste jeans rotos a la altura de las rodillas y una chamarra deportiva que dibuja una pantera dorada.

El hombre blanco presta su tarjeta bancaria al joven para que éste pague el parking por dos horas, lo que costará un dólar.
La mujer blanca le entrega un sombrero al hombre que la sigue para guardarlo en la camioneta de cristales polarizados.

El hombre blanco agradece la ayuda con una moderada sonrisa y se disculpa por no utilizar a menudo el servicio de parqueo público.
La mujer blanca es seguida, hasta entrar en una cafetería, por tres hombres vestidos de negro que hablan por radios y se miran entre sí.

El hombre blanco dispone el ticket del parquímetro en el interior de su auto Bentley blanco deportivo cuyo costo ronda los 240,000 dólares.  
La mujer blanca posee un séquito de una camioneta Suburban que cuesta 1,100, 000 pesos, más dos autos, sumando un equivalente a 90,000 dólares.

El hombre blanco está en un estacionamiento público de la calle 42 en Miami, Florida.
La mujer blanca está en Avenida Explanada en Las Lomas, Ciudad de México.

El hombre blanco es americano, paga el parquímetro con dinero americano y el chico que le ayudó es americano.

La mujer blanca es mexicana, paga el  desayuno con dinero mexicano y todos sus guaruras son mexicanos.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Ayer y hoy Condesa



Hoy estás triste
Un poco más que yo
El ruido es poco
El lamento es mucho

Hoy te has llenado
De gente llorando
(la que te quedamos viva)
Los demás se han ido
Y algunos para siempre

Ayer cautivaste por tu encanto
De señora distinguida
Hoy el polvo te visita
Y la sangre te destila

Ayer verde eras
Y los camellones te lucían
Hoy tus arbustos se atormentan
Parecen entrar en agonía

Ayer servías platos ostentosos
Entre lienzos distinguidos
Hoy sobre tu suelo reparten víveres
Que nutren a los generosos

Ayer modelabas en delicadas fotos
Que presumían tus encantos
Hoy plasman tu desgracia
Para llenar las notas más oscuras

Ayer eras la Condesa
Donde los días yo vivía
Hoy eres la reina
De las penas ajenas y mías

Ayer y hoy eres noble
Por tu nombre y por tu historia
Ayer y hoy estás viva
Aunque devastada y triste por ahora



* A mi compañera por 11 años

jueves, 27 de julio de 2017

La catedral


Un hombre gritaba 
“yo no me voy a morir nunca”
Afuera de la catedral
La gente pasaba de frente
En silencio cavilaban distinto o igual

Los gritos salían con tremenda fuerza
Anunciaban miedo, un rechazo, una negación
Sin edad el alma con cabellos blancos

No aceptaba su finita condición

Entre cientos repetía su voz a cada hombre
Con irracional reclamo de no saber quien es 
Todos tiraban a loco el mensaje del loco
Aunque en el fondo desearan creerle bien

El clamor no se detuvo nunca en las paredes
De la catedral metropolitana
Ni se enredó en sus rejas inmóviles
Voló sigilosa por la calles de la ciudad 

Entonces bajé escaleras hacia el metro
Escuchando una conversación interna
Con el alma de aquel hombre necio
Que discutía con la mía indefensa

Los gritos de aquel mortal vivo de la catedral
Me acompañaron por varios días
Hasta despertar esta mañana
Gritando en silencio “Un día yo estaré muerto”


jueves, 1 de septiembre de 2016

Mi encuentro con la Mujer Más Bella del mundo


Ella entró caminando de prisa, sobre unos tacones que aumentaban más de doce centímetros a su estatura de Miss Universo. Se formó en la fila y ordenó un café alto. Puse mucha atención para escuchar si pedía alguna leche especial pero parece que no echó mano de la variedad que ofrecía el local.

Lo que no pude creer al verla, fue que mientras le preparaban el café se dirigiera hacia el pasillo que lleva al baño. ¡No podía creerlo! Se estaba cumpliendo, frente a mis ojos, ese gran dicho popular que dice: “hasta la muchacha más guapa, hace su... visita al baño”.

Yo estaba escribiendo y enviando algunos correos desde mi mesa, ella solo estaba de paso en la cafetería. Ella fue Miss Universo 1991 y yo me había graduado de la Universidad en 2005. Ella es famosa y yo también (entre los míos) ¿Cuál es la diferencia entre una persona exitosa y otra? ¿Qué hace que pensemos que una persona es especial o tiene mayor valor que otro?

Yo miré una mujer guapa, de pasados cuarenta y cinco años. Vestida al estilo cotidiano de la colonia en la que nos encontramos. Los jóvenes baristas no dieron ni seña de reconocerla, mucho menos de emocionarse al atenderla. Pero por dentro yo me debatía: esa mujer ha estado en mi cabeza por muchos años.  

Cuando regresó a recoger su bebida, estuve a punto de pedirle una foto pero algo me ponía nervioso. Quizás fue el peso del recuerdo de ver en televisión a aquella mujer mexicana ganar por primera vez la corona de Miss Universo. Quizás la fascinación hacia aquello que nos parece un logro máximo y soñador.


Me lamenté no tener una imagen para ilustrar este relato y hacerlo más verídico. Pero finalmente pensé que no la necesitaba. Con seguridad ella es una gran persona al igual que yo. Con seguridad mi admiración hacia su éxito es una acción que puedo tener hacia mí mismo y hacia cualquiera de las personas que me rodean. Ella misma me dio la lección de ser una mujer común y de ser simple pero verdadera. Ella misma recogió su café cuando el joven camarero gritó María. Y yo como despedida solo dije: ahí va María Guadalupe Jones. 

sábado, 9 de julio de 2016

Mi nombre

Mi nombre no dice nada
Ni siquiera habla
Aparece cuando le llaman
Para transpirar como agua

Aún cuando le leo
Tintinea como balada
Aburrido de la misma rima
Que en mi tumba resonara

El mayor tiempo no existe
Deambula devoto fantasma
Viaja lejos del alma
Ronda las andanzas de una caja

Nadie le pregunta
Adonde está su casa
Poco ánimo le espera
Continuar mudanza vaga

¡Ay que se encuentre un espejo!
Al rozar pared profana 
Grita con espanto
Para refugiarse en mi cara

Codicia tiene del infante
Que ascenderá la mirada
No envejecer le duele
Ni le han de crecer los huesos

Una rara vez en calma
Descansa, calla
Ni siquiera habla
Mi nombre no dice nada