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miércoles, 16 de abril de 2025

Le escribo flores

Al niño que me gusta 
No le escribo flores 

Ni le envío a casa un poema


Le doy un beso por la noche  

Y me revuelve la vida entera



domingo, 22 de diciembre de 2024

Ven, baja


Ven, 

Baja y dame un beso

Que esta noche te vas 

Lejos 

Al sur del continente 

Y tu saliva se ha de secar 

 

Ven, 

Baja y permite que mis ojos

Miren los tuyos 

Pequeñitos

Colmados de blanco delicia  

Que no quiero olvidar   

 

Ven, 

Baja y hablemos un poco 

Que tu voz forastera   

Llegue a mi aliento con

Tu melodía

Hasta que aprenda a escuchar 

 

Ven,  

Baja y estrújame a ti

Para calcar tus pechos

Fuertes  

Sobre los míos 

Que me han de alimentar 

 

Ven, 

Baja y quédate inmóvil 

Para esculpir

Cada pliegue interno 

De tu alma entera 

Que entre sueños he de acariciar   

 

Ven, 

Baja y dame el segundo beso 

Que esta noche te vas

Y cuando vuelvas  

Serás al que empiece 

A amar



sábado, 24 de julio de 2021

Hace tanto

 

Hace tanto no te beso ni acaricio

Hace un rato te deseo en el olvido

Hace mucho que dejaste destruido

El recipiente de piel con muchos corazones

Donde en el interior no hallo el mío

 

Hace noches frías que no tengo abrigo

Otras tantas calientes que no hacen nido

Hace algunos soles que sonrío

Miro lejos, viajo a solas, miro más lejos

Aprendo a llenarme de hábitos vacíos 

 

Hace ciudades y pueblos que visito

Donde las fotografías guardan espacio limpio

Pirámides, playas, desiertos y castillos

El viaje se hace extenso y ancho

Hace tanto que el mundo no es contigo

 

Hace cuántas conversaciones escondo tu nombre

No sea que se descubra que aún te pienso 

El silencio sería el mayor de mis fraudes

Con réditos para mostrar un hombre airoso

Que recostado vierte lágrimas sin hacer ruido 

 

Hace doce meses que no tengo fiestas religiosas

No enciendo velas, no quemo panes ni bendigo el vino

Solo de vez en cuando compro panes frescos

Al paso beso las columnas de esta casa nueva

Y los viernes escojo las flores por mí mismo

 

Hace pocos días advertí no estamos más juntos

Razón para escribirlo antes de olvidarte

Hoy que aún recuerdo tu nombre y tu rostro

Antes que el liviano viento me los arrebate

Y esta historia se quede sin trazos ni testigos 


















jueves, 22 de febrero de 2018

Los brillos de Guanajuato




Un buen diamante tiene la propiedad de reflejar la luz. Y en cada una de sus facetas irradia belleza. Su nobleza está en concentrar tanto brillo en un pequeño trozo. Y es cada uno de sus destellos que lo hacen invaluable.    

Partiendo de ahí, la ciudad de Guanajuato aparece como un precioso diamante. Un pequeño espacio que además de su belleza arquitectónica posee tanto esplendor en cada una de sus calles, historias y tradiciones. Una joya de trascendencia histórica para todo el país que ostenta una oferta cultural de primer orden.  

Con la mejor de las suertes logré apreciar algunas de las principales cualidades de esta joya en mi reciente visita: toparme con un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato. Más cuando se trata del concierto inaugural de la Primera Temporada 2018 en el emblemático Teatro Juárez. Al mismo tiempo, deleitarse con la participación de Karen Su en el primer violín aumentó el valor de la experiencia.

Y así como un día te acercas a una joya con cierta vacilación y el encanto de la pieza te cautiva poco a poco, así fui seducido por Guanajuato. Trasladarse entre las calles subterráneas es una experiencia urbana única en este país. Comprar artesanías, dulces, especias o incluso alguna planta endémica en el interior del imponente Mercado Hidalgo deshará cualquier buena experiencia de un cotidiano recorrido. Si nunca lo has visitado, el Museo de las Momias te encerrará en una atmósfera de misterio.

Parte central de la historia nacional se cuenta desde la explanada de la Alhóndiga de Granaditas. Y sin duda, esta ciudad es una de las más románticas y llena de fábulas que encantan y se cuentan en la escalinata de su Universidad y durante las jocosas callejoneadas al mando de estudiantinas cuyo destino final siempre es el Callejón del beso.

Es justo reconocer que esta joya se ha engalanado con una infraestructura turística que ofrece hoteles y restaurantes de alta calidad. Museos, galerías de arte, galerías de artesanías, cafés y múltiples espacios de riqueza cultural son parte de su brillo actual. Las nuevas terrazas de los hoteles agracian aún más la belleza de la ciudad, y ya sea de día o de noche, resulta un placer disfrutar de sus destellos.    


Las cualidades que reúne Guanajuato la convierten en una preciada joya nacional. Llegar a ella requiere tan solo tres horas desde la Ciudad de México. Así que una inversión tan corta y sencilla no puede ser más redituable para alcanzar una joya que por el lado que se le mire solo irradia brillos.

sábado, 24 de octubre de 2015

Correveidile


Correveidile que empiezo a escribir
Mensajes de enamoramiento
Esos que lejanos dicen mucho
Con torpeza y deslucimiento
Voces son del alma callada
Tímidos apenas rompen silencios

Correveidile que su nombre
Reaparece como en recuerdos
De noche le observo
Frente al sol le sueño
Acaricio su pelo brillante
Que en desvelos beso

Correveidile sobre mis anhelos
Volar juntos agitando el mar
Sin mojarnos del tiempo
Hundidos en arenas claras
Las olas flotan bajo los cuerpos 
Fotografías de fantásticos pigmentos

Correveidile que la espera se abrevia
Iniciaré a destruir el lejos
Andaré pasos largos
Para saciar la avidez más el deseo
De calentarme el alma
Y arrullar terso el cuerpo

Correveidile que ando cerca
Es mi boca quien agasaja su cuello
Delirio mío allana sus entrañas
Correveidile he herido al mensajero
Es mi grito quien le habla
No es la voz del viento


lunes, 21 de mayo de 2012

Ayer me acordé de São Paulo



De manera constante hay terrenos de la creación, personas con gestos, árboles, edificaciones hechas por humanos y trozos de calles o alguna completa que me recuerda una emoción, que me recuerda, porque en el re, me vuelvo a asir de la cuerda.

Cada uno de esos cuerpos y escenarios entra por la pupila y ordena engendrar una imagen en mi mente, limítrofe a un sentimiento. La mayoría de las veces intento que esa memoria me deje una alegría, un placer. ¿Pero qué boca ha dicho que el placer no duele?

Ayer, mientras rodeaba Ciudad Universitaria, montado en una bicicleta prestada. Vi un espacio que por muchos años he admirado. Por su única carga histórica, artística, social y progresista. Ciertamente produjo en mi interior muchas emociones, múltiples admiraciones y una retrospectiva.

Durante el recorrido, el sitio objetivo fue la Rectoría. La explanada de los edificios cubiertos de azulejos, otras pintadas a mano que muestran la historia de estas tierras y de sus alrededores. Estas obras se volvieron mi meta en el circular arribo, pues muchas veces las había observado y elogiado desde una posición lejana, torpe e infecunda, andando en automóvil desde la Av. Insurgentes.

Llegar pedaleando en esfuerzo físico. Recorrer las cuadrículas maniobrando en mi trasporte fue un juego divertido y de renovación para mis entretenimientos infantiles. Admirar las fastuosas escalinatas. Buscar y descender por la rampa para seguir recorriendo los jardines.

Jugar a revolotear los ojos para encontrar un ventilador amarillento y después un monitor dentro de las oficinas centrales. Contar las lámparas de piso que imaginé semejantes a enormes pelotas de un campo mexica, sólo que en estas de piedra rojiza, podría hasta sentarme a descansar.

Dirigirse hasta las construcciones más bajas para poder comprobar con mis propias palmas que eran azulejos los que integraban el mural, mientras me dejaba hurgar y deslumbrar por el sol complaciente, también acompañante de mi visita matutina.

Y ver los pasos, los túneles que me echaron en cara otra ciudad, otra tierra, otra humedad. Ahí vi y me regocijé con la líneas arquitectónicas que emularon São Paulo.

Los formadores de este emporio con sus calles, sus verdes, sus silencios y sus grietas tuvieron que estar en sintonía, tuvieron que conversar en algún momento o por años con los paulistas. Hojearon los mismos diarios o pienso que respiraron los mismos aires que de norte a sur viajaron.

Ahora ya no sólo tendré el túnel del Museo Nacional de Antropología para sentir y soñar que a São Paulo viajo.

Vendré a Ciudad Universitaria a rodar entre sus verdes explanadas, a maravillarme con piedras volcánicas, a ver carteles de movimientos estudiantiles, a observar niños y viejos caminando en las cortes escolares.

Apareceré y bajaré una pendiente de piedra que fue domada hasta quedar lisa para mi trote. Andaré entre pasillos abiertos y ahí, le daré otro beso a mi acompañante que también viajó a São Paulo, sino por lo que sus ojos veían,  por lo que yo entre voces y  silencios le contaba.